martes, 22 de julio de 2014

desestructurada.

Un día lloré tanto que se me secó la piel. Suerte que el gato vino a lamerme aunque en realidad quería comerse mis huesos. La gente también finge besos para después devorarte. Pero yo soy más lista y les como la lengua. Por eso nadie me vuelve a hablar después de la primera noche. 
Dices que nunca me escribes poesías porque los folios no son blancos y a tus ideas no les gusta esconderse entre líneas. Me gustan las excusas que le pones a tu frialdad, porque te pones roja y pareces cálida. 
Como no sabes cazar, tú si te quedaste a desayunar. Pero yo no estaba preparada y te serví el café amargo. ¿Ahí perdiste la dulzura? Lo siento, pero me incomodan las miradas por las mañanas. Yo hasta medianoche cierro los ojos para no perderme la luna. 
Ahora dices que no te gusta la métrica porque no sabes medir poesías. La cuestión es no escribirme nada aunque yo ame tu letra torcida. Anoche mientras dormías tu soledad me confesó que me usa para tapar el espejo en que se mira. Lloré tanto que el gato me comió los huesos. Por eso te escribo poesías sin vertebrar, y así no tengas que medir mi afecto. Tranquila, mi soledad también se cree fea y te mira a ti para distraerse. Vamos a juntar las ausencias a ver si hacemos un exceso que acabe con la normalidad. Te dije que no temas a mis fugas fugaces. Yo no te voy a abandonar hasta que te vayas.
Foto: Zdzislaw Beksinski 

lunes, 21 de julio de 2014

pienso peces.

Hoy vine a hablar de mi, es decir, de quiénes me habitan. Nunca se explicarme a la primera. A la séptima se me empieza a agotar la penúltima vida. Lo que quería decir es que también vine a hablar de ti. Sí, de ti, que crees ser una por no atender las soledades que te acompañan. La que se despierta los domingos me contó que la vida te resulta aburrida y por eso los lunes juegas a estar muerta. Sí, yo también oigo esas voces en la cabeza, pero creo que son peces que se cansaron de callar. Entonces mi mente es un mar de silencios que nadan entre oleadas de protestas. Sí, yo también me aburro del mundo los domingos, aunque los lunes me gusta jugar a estar viva. Pero en realidad no somos tan distintas. En las mentiras nos intercambiamos las máscaras sin darnos cuenta. Este teatro en el que todxs queremos actuar es un caos, normal que nos robemos los disfraces. Es curioso que nuestros cuerpos que tú crees islas, se amoldan al mismo son. Bailemos las vidas, que el teatro nunca cierra. Y sí, yo también quisiera descansar. Irme contigo a cualquier bar mugriento a fumarnos los cansancios. Pero tú prefieres beber sola en una esquina, y a mi siempre me atrapa la multitud. ¿Por qué nunca me hablas? Estoy esperando hace muchas heridas abrazarme a tus preguntas. No te vacíes el rostro como si tú no quisieras escuchar mis respuestas. Yo también tengo miedo, pero me sobran las alas para marcharme. Cuidado, que vuelo.
Imagen:Alexis Perevoschikov 

martes, 15 de julio de 2014

Hoy abrí esta puerta sin casa

Hoy abrí esta puerta sin casa.
A la entrada, yo, la de brazos cruzados
la de mirada fija en el suelo
en una piedra
la que es de piedra (a veces estática, dura, ruda).
A la salida, yo, y un abismo
la de los brazos abiertos
la mirada infinita
la de cenizas
la colilla apagando-se,
que nunca se apaga,
la que permanece a medio prender,
invadiendo de humo 
un cenicero abandonado.

Sobreviví. ¿Qué creías?
¿Qué era fácil fumarme y esfumarme?

Nunca te fijaste en el dibujo que anida en mi espalda
donde estuvieron prendidas las alas
justo en ese punto
me hice dibujar un día
que soy de cenizas
que no me puedes romper
(porque ya estoy rota).
Ya estás pensando con tristeza; 
es tu problema.
Yo hago de los desgarros alas recién paridas, 
de letras y papel.

Me lanzo al abismo que hay detrás de la puerta sin casa.
Ya te hablé de el, no me mires como si te hubiera arrojado.
Te avisé que vivo aquí.
Tras el vuelo, vuelvo, como yo sé volver,
con esas alas flacas.

Y sigo recibiendo invitadxs que nunca invité.
Algunxs se van sin siquiera asomarse.
Otrxs salen huyendo cuando abren la puerta sin casa.
Pero de vez en cuando, 
algunx se asoma y se deja absorber.
De vez en cuando,
comparto este vértigo, 
les enseño como yo sé volver,
me enseñan nuevos caminos en el aire.

Por eso es que me hago presente hoy, aquí.
Por tirarme mientras me miras,
mientras te espero,
suspensa en el aire.